¿Mas es menos?

No se como se llama lo que me ha pasado hoy, si es grave, si irá a mas o si tiene cura. En ninguna llamada a las urnas he reflexionado tanto mi voto. Como no me siento representada al 100% por ningún partido, durante varias semanas le di vueltas a que votar, voto sentimental, voto racional, tirar el voto, voto útil. Esta semana, ya solo dudaba entre dos partidos y hoy mientras subía la cuesta de mi casa al colegio electoral, me decidí por uno al final. Llegué a la sala, fui hacia la cabina a elegir papeleta y busqué con la mirada la elegida. Entonces observé los diferentes montículos de papeles cada uno en su casillero. Me fijé, en que uno era más grande que los demás. Me cruzó el pensamiento que si ahí había más papeletas era porque le habían votado menos. Así que cogí una de esas la metí en el sobre casi sin pensar y la metí en la urna. Ya estaba hecho. Mientras volvía a mi casa, reflexionaba lo que me había sucedido, había cogido aquella papeleta simplemente porque era de las que mas había. ¿Era una manera inconsciente de llevar la contraria? Tanta inversión en publicidad, tanto esfuerzo en programas electorales y no habían servido para nada. Yo simplemente había elegido el que parecía menos votado. Me preocupa si a partir de ahora elegiré siempre del montón más grande. Pero voy, pongo la televisión y veo que el “chiki chiki” va Eurovisión, y para mi tranquilidad compruebo que no soy la única que ha perdido el juicio.

Señores han creado un monstruo

Sobre mi anterior trabajo escribí mucho. Líneas y líneas, sobre mis cabreos, las imbecilidades de mis jefes y las trampas de mis compañeros. Después me tomé 3 meses de respiro. En septiembre tras comparar a conciencia me puse a trabajar de nuevo. En estos 6 meses, apenas he abierto la boca sobre el tema, como mucho alguno os habréis dado cuenta que es algo en lo que voy por muchos sitios (“oficinas" ) y gracias a él conocí en persona a caperucita. Bien, pues no es que vaya todo sobre ruedas y sea el trabajo de mi vida o me este forrando, o que mi jefe sea asiduo de Internet y tenga miedo a ser descubierta. Nada de eso. Se conoce como el síndrome del “quemado” y cuando uno esta “quemado” no tiene ganas de hablar del tema.
Pero 6 meses son muchos meses, acumulo demasiadas gilipolleces en mis ojos y oídos, y como estudio sociológico no tiene precio.Pero para no liar empezare por el principio.
He de confesar que me vendieron la moto. O me dejé comprar más bien. En qué trabajo, es igual. Esta empresa podía ser de transportes y yo camionera, que con semejante plantilla directiva el resultado sería el mismo. Pero el sueldo fijo era más que boyante y las comisiones sonaban a fábula. Y como no tenía intención de ir por amor al arte… acepté. Aquello de “la empresa no asume tus gastos” parecía ridículo ante aquellos posibles números. Yo buscaba estabilidad, buen ambiente y dinerito. Bien, ya el primer mes los gastos “sin importancia” se llevaron el 25% de mi sueldo. A estas alturas los gastos alcanzan el 30%. Por su puesto en nomina real, figura que no soy ni 700 eurista. Y no he visto ni un asola comisión, porque no se ha firmado ninguna de las operaciones que he llevado. Pero me han renovado contrato. Y decidme en que trabajo te renuevan aunque no cierres ventas, en el mío solo en el mío.Como va siendo habitual en mis últimos trabajos tengo 2 jefes, uno con el que me llevo bien y otro un imbécil de campeonato. Por desgracia siempre este último es el gerente. En este caso de regalo hay además un hijo del gerente, que sufre en silencio sin saberlo los motes de metepatas, pelo pincho o el preferido de mi jefe el enano saltarín.
Yo he sido siempre la típica pringada. Que hacía su trabajo más el del jefe estresado o el de algún compañero por solidaridad. He llegado a tener mas de dos trabajos simultáneos, a hacer muchas horas de más gratis voluntariamente. Lo dicho, currante pringada. Aquí no puedo. Tengo un trabajo de “campo” y el resto de compañeros de “oficina”. Es el primer trabajo en que no toco un ordenador. El ritmo de posteo se ha resentido bastante en estos últimos meses con lo adicta que era yo a mis nueve horas diarias de Messenger. A principio hacía mis “rutas” a visitar a toda prisa, no me entretenía a hablar mucho con los clientes. Acababa pronto y me iba pronto a casa. Poco a poco los clientes te empiezan a conocer y a coger cariño (el sector esta de baja y se aburren una barbaridad) y las charlas en las visitas se alargaban.
Pero sobretodo mis jefes. El mas inmediato según el, me enseña a tomarme las cosas con calma (ósea ir a tomar cafés de duración indeterminada). Si ya da satisfacción poner a caldo a tu jefe con los compañeros, no veas, cuando tu inmediato superior se ensaña con él todavía mas que tu. A principio yo refunfuñaba porque todavía me quedaban visitas que cumplir, “ya las haces otro día” me decía. Ahora ya controlamos todas las cafeterías discretas en las que trabajamos duramente. Cuando empecé a llevar las primeras operaciones, en seguida comprobé de qué pasta estaba hecha la empresa. Entre el gerente, su hijo, su hija (la familia que trabaja unida, atontece unida) y la otra chica de la oficina, me tiraban todas las operaciones al traste. Bronca mediante porque yo no hacía ventas, con amenaza de expulsión incluida. Total para que, lo que yo llevaba, venia de vuelta.
Ahora ya me conocen los clientes y no tengo que ir tan a menudo a comerles la cabeza.
Una compañera se ha sumado al trabajo de campo y hace coincidir sus citas en las zonas y días en que trabajo yo…
Mis amigos también han fichado los días y zonas donde trabajo…
Algunos clientes van a comer conmigo, a tomar algo al acabar…
Así que unos, otros, un poco de allí, un poco de allá, el día que me toca un pueblo en el fin del mundo, vale. Pero cuando toca cerca de casa…

Por ejemplo, un martes tipo:
09:00 Oficina (repaso a operaciones en trámite y rendición de cuentas)
09:45 Salimos de la oficina (en el ascensor mi jefe hace gestitos con el dedo corazón e imitaciones burlescas de la familia.) Como es pronto y no abren hasta las 10, vamos a desayunar.
09:50 café en la cafetería al lado de donde aparco, escondidita y a la otra punta de donde aparca el gerente. Llamadas y llamadas. Nunca, repito, nunca salimos antes de las
10:5011:00 / 11:30 Caperucita casi siempre se ha dejado el móvil o si lo lleva ya me ha llamado a las 10:30 para confirmar. Zentolo amenaza con transcribir nuestras conversaciones al blog y nosotras le animamos a que lo haga.
12:00 (si, si las doce) Dejo a Caperucita delante de su ofi y yo voy corriendo a hacer visitas, porque en un rato llamará mi jefe para escaparse de la ofi y venirse con disculpa oficial conmigo. Llamadas, llamadas, llamadas. Saludar a conocidos por la calle. Llamadas.
13:00 Cita en alguna cafetería no transitada. Escucho a carcajada limpia las barbaridades verbales que ha sufrido mi jefe. Sms, debajo de la mesa para quedarme a comer en la cuidad y no ir a mi casa.
16:00 visitas a correr (misión imposible los clientes te conocen y quieren charlar).
18:00? / 18:30? / 19:00?... quien sabe… 3º café con mi jefe (4º,5º,6º del día) llamadas, llamadas, llamadas. Aparece algún compañero de los que trabajamos de campo (somos 3) y se une.
19:30 ni me muevo, algún amigo dice que viene para acá en cuanto desaparezca mi jefe….

Señores han creado un monstruo…

Este post ha quedado obsoleto, por el simple hecho de que mañana me quedo en el paro. Lo que mi jefe no sabe, es lo que voy a hacer en el paro…

Je je je je je
Ja ja ja ja ja
Ha ha ha ha ha
Uah ha ha ha haC
of! cof! cof!
aiiiinnnnnnnnnn

Todo negro

Esta mañana, y esta tarde también seguiremos, mi jefe (con el que me llevo bien) y yo, estamos muy cabreados. Mucho, mucho, muchísimo. Decidimos no trabajar, y perdernos por las cafeterías a encontrar una solución a un terrible problema que tenemos (irnos de la empresa o quedarnos, básicamente). Entre medias, bombardeo de llamadas, de clientes por un lado y del personal de la oficina con más problemas por el otro. Cuando decidíamos irnos a casa, llamaron con un problema muy, muy gordo, uno de esos de los que ruedan cabezas. Por no llorar nos metimos en la 3ª cafetería de la mañana. Allí nos conocen de sobra, mínimo vamos 2 días a la semana, un numero indefinido de veces al día. Por general solemos reírnos mucho, menos hoy. Se acerca el camarero sonriente, con cara de “ya otra vez por aquí so-vagos” y me dice:
-¿Qué quieres?
-Veneno
-¿como?
...Hoy he hecho un amigo.

Los pequeños atracos de cada día (I)

Voy en coche y me llaman para ir a tomar un café. Busco aparcamiento. Cuando me harto de dar vueltas, me meto en un parking. Pido un café mientras espero a que llegue mi jefe. El camarero me habla sobre el tiempo. Llueve torrencialmente. Durante una hora (a mi jefe le mola lo de perder tiempo) charlamos sobre lo mal que va la empresa y lo incompetentes que son el gerente y sus hijos. El me llora sobre lo estresado que está y yo me evado comiendo el trocito de pastel que me han puesto con el café. Le llaman con un imprevisto y se va.
Vuelve a sonar mi teléfono, un amigo anda por la zona y viene hasta aquí. Cuando salgo de la cafetería llevo dos horas allí sentada entre uno y otro. Me escandalizo ante el precio del café 1,35€, por un simple café grande. Mi amigo se ríe y dice que voy a sitios muy finos. Saco el coche del parking. La maquinita me pide 2,40€ para devolverme el ticket. ¡2,40€! ¿Qué servicio me ha ofrecido el parking? ¿Masajes en las orejas? Un trozo de suelo para dejar mi vehículo, ni siquiera he podido usar el aseo porque estaba cerrado con llave (la llave hay que pedirla al vigilante, que por supuesto no esta en la caseta). No hay hilo musical, la “decoración” es horrible, la máquina se atranca con el ticket y hay un capa de polvo de 1 cm. por doquier. En la cafetería me he podido sentar cómodamente, he podido leer dos periódicos, había música, he gastado papel y jabón de manos en el aseo a placer, el camarero me ha dado conversación, he comido un trozo de tarta por cortesía de la casa y estaba bueno, he tomado un café y todo estaba limpio y agradable. Todo por el módico precio de 1,35€, y si hubiera estado una hora mas nadie me hubiera dicho ni palabra. 1 hora mas de parking hubiera puesto el recibo en 3,60€. ¿Dan o no dan ganas de atascar la ranura de las monedas con un palillo? ¿Que será lo próximo, que la máquina cobradora me pida propina?

Abandono

Esta semana me he encontrado tirado por la calle una zapatilla con forma de vaca, unas bragas, un trozo de jamón de tamaño considerable y media tableta de chocolate intacta.
La zapatilla tenía pinta de haber sido lanzada contra alguien que la esquivó y fue a colarse por una ventana abierta, hasta caer en la fuente. Las bragas en medio del paso de cebra quizás se habían escurrido de alguien tras una dieta milagro, como le pasó a una amiga mía que tras tropezar con ellas, las dejo allí abandonadas diciendo “eso no es mío, eso no es mío”. El trozo de jamón abandonado en medio de una rotonda… no se, no soy capaz de encontrarle alguna explicación coherente.
Pero sin duda lo que mas me llamó la atención fue el chocolate. Estaba en la acera de un mini pueblecito, con todos sus mini negocios todavía cerrados a las 6 de la tarde. Yo iba a visitar una oficina, cerrada por su puesto, cuando la vi. Aun conservaba el papel de aluminio. No había a la vista, ningún ser vivo de 2, 4, 6 patas o más, ni grande, ni pequeño. Tampoco parecía mordisqueada. ¿Quién podía haber abandonado aquel tesoro?
Cuado era pequeña media tableta de chocolate, era un tesoro incalculable, algo de gran valor que jamás hubiera sido olvidado, abandonado o dejado a su suerte. Cualquier otro niño, gato, perro o bicho hubiera dado buena cuenta de ello.
Porque jamás veíamos un trozo mas grande que la fila de cuadraditos. Aquel tesoro se hubiera escondido a buen recaudo, o se hubiera utilizado como moneda de cambio, o nos hubiera ayudado a conquistar el amor no correspondido. Y si alguien la hubiera sacado de la cartera como por arte de magia, el coro de ojillos mirones hubiera exclamado al unísono: ¡Ooooooooooh!.
Pero aquella tableta estaba intacta. Sentí lastima. ¿Qué ser humano atiborrado y hastiado de todo, desvalorizaba el dulce y perfumado tesoro?
Cómo podía ser que todos los animalillos cercanos se sintieran tan cebados de rebuscar en las basuras como para también rechazarlos.
Por su puesto no la recogí. ¿Quién sabe que maltratos y vejaciones había sufrido la media tableta de chocolate, como para ser despreciada de aquella manera?

¡No Cuela!

A golpe de lunes me he despertado con la noticia en la radio, que tal partido político, promete la devolución de 400 euros en la declaración de la renta del año pasado. Sinceramente no soy de ninguna afiliación política, pues ninguna alternativa me convence al 100% y ni tan siquiera al 50%.
Esto me suena a ofertón o promoción. Si te vas con Vodafone te regalan un móvil, si te vas con Movistar 6000 mensajes, con Orange otro tanto. Pues esto es lo mismo si voto a tal 400€ a mi bolsillo, si voto a cual me rebajan tal impuesto o me lo quitan directamente.
¿Rebajas electorales?. Esperemos que por lo menos no “rebajen” la “calidad” del producto y no nos toque un gobierno de saldo. Desde luego pienso hacer como en rebajas, no lanzarme al principio a los más llamativo, esto promete, con lo que aun queda todavía faltan mas “ofertones” y segundas rebajas.
Después de esto se me ha dado por pensar lo que dan de si 400 euros y he preguntado en google que se puede comprar por 397,50 € (me he dejado 2,50 €, para mi cafecito y tostada del desayuno, que es lo que me cuesta) y hay sugerencias tan apetecibles como: inhumación de adultos en nichos por 10 años, un monitor tft o un crucero de lujo por Egipto. Todo esto a cambio de un voto… no se por un momento he llegado casi a pensar que me vendo.
De esta no ha colado, tendrán que inventar algo mejor.