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Sindecisa

El poder decidir sobre uno mismo, es mas importante de lo que parece, sino que se lo digan a los países bajo dictaduras.



Yo, a previo día de la huelga, aun no tengo claro si secundarla es positivo o no, si de verdad supiera que iba a servir mínimamente para algo, sería capaz de llevar cartel en primera fila.



Pero de repente me encontré con que no puedo hacer huelga, esta semana no hay trabajo en mi empresa, hasta el lunes que viene por lo menos.

Yo quería poder decidir, pero no me dejan. Y me jode, me fastidia muchoooooooo.

Quizá haya sido lo mejor, porque a saber que pasaba si me pillan los piquetes pegando carteles en algún establecimiento…



Las Menganinas de Íncara

Este año he decidido ingurar una nueva categoría al blog. Consistirá en una seríe de asesinatos artisticos tras dar mi visión particular a algunos de los cuadros que más me gustan. Es una huelga encubierta hasta que alguien se apiade de mi y me lleve a una ruta por los museos capitalinos por no poder soportar mas la visión y le paren de sangrar los ojos.

Las Meninas del genial pintor español Velázquez, siempre me han gustado pese a lo oscuro de la luz ambiental y la deformidad de los enanos. Además el coraje que hay que tener para autoretratarse asi.


La cara de preocupación de mi Velázquez particular lo dice todo... Si levantara la cabeza...

Nivel de influencia absoluta.

Últimamente me cuesta escribir y publicarlo. Creo que le he dicho a demasiada gente conocida que tengo un blog. Y demasiada gente conocida me ha dicho que le gusta. No escriben comentarios pero lo leen. Ningún tema me convence al cien, temo no estar a la altura, bajar el nivel, que mis conocidos se vean demasiado reflejados u ofendidos. “Asín no se puede”. Me siento bajo presión.

Para colmo esto: […es un blog influyente en la blogosfera. Es uno de los mejores blogs en Español.] Dicen de Sonreir no es ilegal, en Bloguzz.

¿Influyente mi blog??? De verdad alguien hace caso a lo que escribo. Esto es atacar a mi ego bloguero sin piedad. Empezare a insuflar ideas políticas a mis lectores..., publicitare mis productos y los compraran..., pondré una dirección para recibir regalos de los lectores…, una cuenta para donaciones voluntarias…

Me va a costar no coger el síndrome del post en blanco…


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Aquí fiesta de bienvenida…

Huy, huy, fiesta!... huy, huy, fiesta!...

Bueno esta es la nueva ubicación de Sonreír no es Ilegal, aunque me he traído todos los post del blog anterior, faltan todos los comentarios, así que es mucho mejor leer los post del 2008 hacia atrás en el blog anterior Sonreír no es Ilegal.

¡Bienvenidos a todos!

Escapismo mental

Os escribo desde un rincón de mi mente donde hace sol, calor y mece suavemente una hamaca. Dado que físicamente me ha sido imposible huir. He decidido dejar que se fugue mi mente a un lugar mejor. Ignoro por cuanto tiempo ni a que lugar. La muy simpática no me quiere dar pistas de su paradero para no sentirse presionada. Ignoro también las consecuencias de tal acción, a corto y a largo plazo. Por el momento me olvido todo, pero duermo muy a gusto. ¿Hacen unos mojitos…?

Sonrisa Caballar

Hay días como hoy en los que necesito escribir, aunque no se me ocurra nada que contar. Escribir para alejar pensamientos desagradables. Últimamente me cuesta mucho mas de lo habitual el mantenerme alegre y positiva. No se si es algo mío o la machacona insistencia política, televisiva y social de que todo va mal. S

olo tengo ganas de ir a trabajar para tomar cafés y en mi trabajo ya no nos reímos tanto como antes. Pero sobre todo lo que mas siento es cansancio, estoy cansada, muy cansada.

Me acuesto cansada y me levanto cansada. Y esto no puede ser bueno de ninguna forma. Sigo con mi insomnio nocturno y se le ha añadido el despertarme demasiado pronto. Y si algún gracioso piensa que no duermo porque tengo mala conciencia, se equivoca.

A mis cuadros se les da por caerse de madrugada y a mis teléfonos por recibir sms a horas intempestivas. Y me alegro, ya tengo excusa para levantarme y dejar de dar vueltas en la cama, que dejo las sabanas como cuerdas y darlas por la casa. Antes me ponía la tele, con ver un rato de noticias me sentía feliz, privilegiada y mil veces bendecida, por la vida que me ha tocado. Ahora la veo y tengo que apagar. No soy capaz de alquimizar tal cantidad de sufrimientos y el ser humano me parece mezquino y aborrecible.

Me cansa la tele, me cansan los políticos, me cansan mis clientes que no hacen otra cosa que quejarse, me cansa la gente que cada vez esta mas cabreada y lo paga con mi coche, me cansan lo precios abusivos, me cansan mi banco y sus números rojos, me cansan mis musas ávidas de tiempo para ellas, me cansa el spam, la publicidad inútil y las ventanas emergentes, me cansan los vagos y los que hacen demasiado, me cansan los típicos listos, me cansan… uff que agotamiento.

Me miro al espejo y me digo: “sonríe, vamos sonríe”. Y solo veo una mueca tipo dentadura de caballo. Ginseng, jalea real, guaraná, vitamina c, gimnasio… necesito urgentemente parar esto. Por descartar algún problemilla físico y tener claro que son todo paranoias psicológicas mías, he ido a donar unas gotitas de sangre en pos de la ciencia. Cuando me llame el médico diciendo lo de siempre: “ya tengo los resultados tu ¿Cómo te sientes?”. Yo solo diré 3 palabras “CAN_SA_DA”.

Antes de ayer, mientras escribía esto, escuchaba lo del terremoto de China, cuando aun no sabemos bien que ha pasado en Birmania, Myanmar o como se llame. La tierra también se está cansando de nosotros.


Cuando llegué a casa encontré un mensajito de Circe, que la pobre no puede escribirnos comentarios en los blog en el que dice: “también hay que gastar más besos y abrazos y sonrisas”. Y de verdad que hoy lo he intentado pero solo me sale la sonrisilla caballar, algo es algo.

Modo Single On

Ayer nada mas llegar a mi casa, me lancé cual hiena hambrienta, sobre un trozo de pan que recordaba tener por ahí perdido. Mientras lo roía (debido a la dureza del mismo, no se podía realizar otra actividad con el, además de apalear maleantes) me llamó mi madre con esas típicas y cariñosas llamadas de madre. ¿Qué horas de llegar a casa?, ¿ya cenaste?, ¿comes bien?, no te acuestes tarde. Yo con la boca como llena de arena contestaba monosílabos. – ¿Pero que estas comiendo? – un trozo de pan que encontré por ahí. A mi madre se le cambia la voz radical y me dice con pena. – pero hija por Dios, no te compras ni pan, cómprate panecillos por lo menos, así comes de todo. Me da la risa. Lluvia de migas. Pienso en mis comidas “variadas” desde que tengo trabajo nuevo. Casi todas mis comidas mal-como fuera de casa, y debido a los horarios estoy muchas horas sin probar bocado, entre una comida y la siguiente. Con lo que a la cena no le hago miramientos a nada. Por ejemplo hace semanas tuve unos invitados, como sabía que una de las personas solo comía plátanos de fruta, compré unos cuantos. Resultó que las visitas venían con el pan bajo el brazo (y plátanos por supuesto). Me pasé la semana siguiente después de su marcha, comiendo tantos plátanos al día como un mono. Del último viaje al pueblo de mi madre, hice acopio de jamón y melocotones en cantidades masivas. Llevo 15 días comiendo melocotones y me quedan para otros tantos, pero no se si lo que acabare comiendo sean orejones.



Tropecienta

Pese a que tengo un equilibrio fantástico (Hago lo del niño de Karate Kid, subida al palo y con tacones) tengo una pequeña afición a tropezar, justo cuando alguien mira. Es como si cuando es un buen momento para hacer el ridículo, mi centro de gravedad se auto desconecta y plaf!. Soy la típica a la que se le quedan enganchados los zapatos en los huecos de las aceras. Entre el top 10 del ranking de tropiezos hay cosas como; ir paseando con una cita, hacerme un nudo con los pies, caer como un tronco en plena calle y el chico seguir caminando sin darse cuenta de que había “desparecido”; huyendo de un perro que huía de mi ; siendo absorbida por una ola en la playa; en un río de agua caliente y congelada; o el día que estrené la bici y volé por encima de un muro y acabe a cuatro patas al otro lado; de pequeñita fui la única que se cayo de 200 patinadores en una exhibición con el doble padres y tropecientos abuelos; o la de hoy, ir con los pies dormidos por el frío y rodar por una escalera en minifalda. ¿Por qué a mi?


La Tabla



Últimamente he recibido algunas peticiones. Debe ser que alguna mente picara imagina como debe ser una “cita cualquiera” después de leer mi día cualquiera. Bueno, como hay que mimar a los lectores contare alguna cosilla. Advierto, es mi parcial punto de vista y admito recursos por si alguien sufre resentimiento (Espero que los sucesos hayan caducado lo suficiente, como para que ya este borrado mi teléfono y no puedan localizarme, para demandarme, jajaja)
Como quién padeció esto que voy a contar, todavía se habla conmigo, voy a confesar que ha pasado por su censura… (Borrar no me ha hecho borrar nada, solo me ha sugerido forzosamente incluir tres ciertas palabras ensalzatorias).
Me sitúo. Primera cita, cena en restaurante fino. Llego tarde porque en mi trabajo de aquel entonces, se les ha ocurrido hacer una inauguración de un nuevo producto sin avisar, yo era la encargada de quitar la tela inaugural, así que no me podía escabullir. No he podido pasar por casa. Me fastidia ir disfrazada con el traje. El chico dice que es tímido e ir en plan ejecutiva formal… no se yo. La cena va bien, se le nota nerviosillo (jijiji… le gusto) pero me mira mucho a los ojos y me lanza pequeñas indirectas sutiles. Decido portarme bien y me guardo mis típicas preguntas indiscretas rompe esquemas, porque me ha dicho en mas de una ocasión que es tímido. Confieso iba un poco con reparo, por si tanta timidez iba a ser un muermo. Pero me estoy divirtiendo mucho y me descubro tratando de ser mas graciosa de lo habitual. (¡Mierda! eso es que me gusta). Después de la cena, paseito. La verdad, el chico me tiene un poco desconcertada a ratos parece que si, a ratos parece que no, le intereso. Mantenemos una conversación filosófica, de las que me gustan a mí, lo malo es que no permite indirectas o acercar posiciones. Él apoyado en un muro, mira al horizonte nocturno, se vuelve por unos segundos y me mira. Es guapísimo. Le brillan los ojos, juraría que esta pensando en besarme. Vuelve a mirar al horizonte y el brillo se desvanece. Me pregunto en que estará pensando. Imagino que quizá le este venciendo la maldita timidez. La conversación sigue sin dejarme meter baza. Como antes expliqué había llegado tarde y sin pasar por casa, hace frío, no tengo chaqueta y llevo unos zapatos súper fashion que no son para caminar y me hacen daño. Parece que camine en muñones. Seguro que lo que esta pensando es que soy medio idiota. De repente me pregunta si tengo frío y me coge la mano por sorpresa. Es como un gesto así como que ya no se lleva, viril… ¡y me encanta! Quizá lo que vi en el brillo de sus ojos era cierto. La conversación gira, gira y acaba derivando en que yo pregunto “¿En que estás pensado?” (Es cruel lo reconozco, jajaja, pero muuuy efectivo). Mientras da un poco de rodeo antes de contestar, me fijo en el suelo. Hay una tabla que sobresale bastante. Va directo hacia ella, pero como me va mirando y hablando no la ve. ¿Qué hago? ¿Se lo digo? Me está hablando sobre lo que esta pensando, si, si, sobre lo del brillo de los ojos. Si le digo que cuidado con la tabla, pensará que estoy desviando la conversación y quiero cortarle las intenciones. Pero si no le digo nada, tropezará, se sentirá fatal por hacer el ridículo en el momento cumbre y puede que salga corriendo. ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?... ¡Pataplaf!... demasiado tarde. Tropezó estrepitosamente, haciendo unas acrobacias para no caerse al suelo. Hago esfuerzos por no reírme. Cuando consigue recuperar el equilibrio, se para y me mira a los ojos intensamente. Me avergüenza reírme abiertamente, pero no puedo evitarlo. Pobrecillo, se me larga y me planta fijo, me siento culpable. Que pena, para uno que no era flatulento… (Esta palabrita si que me ha costado colocarla en el texto).
Entonces como si no hubiera pasado nada absolutamente, e ignorando la sonrisa que se escapa de mis labios, muy seriamente me dice: “Pues eso, que estaba pensando que me gustaría besarte”.

Menganita y el tiempo






Depilarse 60 minutos...

Tratamientos de belleza 45 minutos...


Elegir que ponerse... uf!... muchos minutos...

Que tu chica este perfecta no tiene tiempo...


o no?

Menganita

Siempre, desde hace muchos años, he querido hacer una tira cómica. Soy una enamorada de los dibujos animados. Como la 1ª gran superproduccion de momento va un poco corta de presupuesto y de tiempo, voy a aburrir al personal con unos garabatillos.
Las aventuras de la vida no son solo de palabras.



A parte de por mis limitaciones artisticas, pido dispiculpas por la limitaciones de mi scaner de tecnologia "apunta" (apunta que hay que hacerse otro nuevo).