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La Edad Perdida

Cuando localizó la puerta con el cartel “Aula 3” respiró hondo, giró el picaporte y entró decidida. Un montón de ojos se volcaron en ella. La anfitriona le invito a sentarse en una de las dos sillas que quedaban libres. El resto estaban ocupadas por mujeres con brillo en los ojos. Se sentó apresuradamente dudando si hubiera sido mejor para su autoestima acudir a una sesión de tapersex que venir aquí. Pero ahora ya estaba hecho. La anfitriona le animó a presentarse.

- Hola me llamo Lucía y tengo un problema.
- ¡Hola Lucía!
- ¡No estas sola Lucía!
- ¡Te queremos Lucía!
- Anímate y cuéntanos tu problema Lucía.
- Pues tengo 34 años…

La sala se llenó de silencio y caras de circunstancia.

Por lo menos a Lucía le quedan menos años. Yo solo tengo 30.
Hoy voy a dar una mala noticia a las mujeres de 30 a 39 años. Eso que sabéis, que ligeramente intuís, que intentáis ignorar tiene un nombre. Estamos en una edad imposible llena dificultades que acechan en nuestra contra. ¿Tienes dificultades en encontrar o mantener tu trabajo? ¿Tienes dificultades en encontrar o mantener pareja? Es que estas en esa edad.

He llegado a la conclusión de todo esto por pura experiencia. De repente empecé a ser “mayor” para trabajar de dependienta en tiendas de moda, cara al público o para trabajar en cosas en la que no tenía experiencia específica. “Es que el salario esta pensado para alguien que este empezado, tu tienes… digamos demasiada experiencia”. Pero también demasiado joven para que el gobierno subvencione mi contratación, mientras no cumpla los 45. Además el entrevistador frunce el ceño si dijo que tengo hijos, por que seguro que son pequeños, y lo vuelve a fruncir si dijo que nos los tengo, porque seguro que los quiero tener. Si eres treintañera esto te suena.

Por otro lado esta lo sentimental. Están de moda las de cuarenta, ¿no me creéis? preguntad a vuestros chicos. Esas mujeres experimentadas, pero con frescura, atractivas, liberadas son muy cotizadas. Dile a un conquistador “Tengo 40” le hacen los ojos chirivitas. Por el otro lado están las de 20. Que vamos a decir de los hombres y las veinteañeras… Ahora me diréis que si las de treinta están en medio, son el equilibrio, jóvenes pero seguras, bla, bla, bla… Por lo visto y me baso en testimonios reales de fuentes de confianza las treintañeras somos bombas de relojería a punto de estallar, ese reloj biológico, tic-tac… tic-tac. Si tenemos hijos son pequeños, ahuyentan al pretendiente mas osado. Si no los tenemos somos seres hambrientos de maternidad, anillos de compromiso e hipotecas. He escuchado literal “buf de treinta no, esas solo quieren pillarte con un hijo”. Pero si tienes 30, soltera, sin hijos (siempre me pregunto porque no se dice “sin hijo”) y NO quieres tenerlo… Puedes elegir entre estas etiquetas a tu elección: “egoísta y ambiciosa”, “poco femenina”, “con tara emocional”, “con cadáver en el ármario”…

Demasiado mayores, pero demasiado jóvenes.
El abismo de estar en medio.
Por todo esto, de los 30 a los 39 los llamo La Edad Perdida.

- Hola me llamo Íncara… tengo 30 años… en verano cumpliré 31…

Claro que pensándolo bien yo tengo al Idiotizador que hizo, a propósito, muchos méritos para estar conmigo, aun sabiendo que iba a cumplir los 30… El Idiotizador tiene 35… Algunos hombres quedan, que quieren tener muchos hijos y conozco a más de dos, que les funciona y tienen el stress del reloj biológico también… ¡Ay madre! ¡Ay madre! ¡Ay madre!

Nota para el Idiotizador: Cariño… tú sabes que es una gran labor social adoptar niños…

Lección de Anatomía Solidaria Aplicada.

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Aviso: el post es largo, si eres hombre no te va gustar.

No es sobre lo que suelo escribir porque me gusta mas reírme que poner verde por sistema y generalizando. Pero como lo he vuelto oír una vez más y me he visto a mi misma apoyándolo he decidido indagar sobre el tema, para tener una opinión real e informada. Casos prácticos a miles que podemos encontrar pero no convencida he decidido ir más allá. Los instintos más básicos y primarios, los principios del principio. Me he encontrando con las respuestas que buscaba, más claro imposible. ¿Que no sabéis de qué hablo? Es fácil, de ese tema tan recurrente que sale en las conversaciones filosóficas sobre hombres y mujeres: La solidaridad entre individuos del mismo sexo. Seguro que es muy conocido el chiste que cuenta que cuando una mujer faltó por la noche de su domicilio conyugal, el marido llamó a las amigas y ninguna sabía nada de su paradero. Cuando es el marido que falta por la noche, la mujer llama a los amigos del marido y todos asienten que el marido ha pasado la noche en sus respectivas casas y tres de ellos aseguran que todavía se encuentra allí durmiendo. Pues muchas veces he dado la razón en este tema a los hombres que son mas solidarios (si entendemos solidario por encubridor mentiroso en el caso del chiste) que las mujeres que tenemos este espíritu tan competitivo que nos hace estar demostrando continuamente que valemos. Y suelo dar la razón porque creo que se debe al mundo masculino en el que hemos tenido que vivir durante generaciones. El tener de demostrar continuamente que valemos antes los hombres, da como consecuencia el hacerlo también con nuestras congéneres después de tanta comedura de coco sobre ser el sexo débil.

Como esa respuesta no me convence, he buscado mi respuesta como antes mencioné en el principio en esos instintos básicos y primarios que todos tenemos, que no están contaminados por el paso de la historia de la humanidad.

Como por arte de magia cuando un grupo de mujeres convive mucho tiempo juntas ya sea por estar en un lugar de trabajo o estudio común, ser miembras* de la misma familia, vivir juntas, o la circunstancia que sea que las haga pasar mucho tiempo en común, se produce un sincronismo en la menstruación. Poco a poco casi todas van cambiando sus ciclos hormonales para acabar menstruando y ovulando todas prácticamente a la vez. A mi me ha pasado con amigas con mi familia y en casi todos los trabajos en los que conviví con mujeres. No es algo que hagamos a propósito simplemente pasa y no puedes hacer nada por evitarlo. Da igual que te lleves estupendamente con tus compañeras o las odies abiertamente la naturaleza no entiende de sentimientos y acaba pasando. Resulta que esto sucede para que en caso de posible embarazo, se sincronizaran los mismos y si hubiera problemas con alguna de las madres cualquiera del resto podría sacar adelante el bebé. Hay casos que sin haber embarazo algunas mujeres incluso llegan a segregar leche. Si alguien tiene otro nombre que lo diga pero vamos Solidaridad esta mas que demostrado.
Este bebé nacido, da igual que sea criado por su madre o por una compañera solidaria, durante el primer año de vida su genética buscara asemejar sus rasgos faciales los mas posible a los de su padre (normalmente, siempre hay excepciones claro). De esta manera el padre (prehistórico, medieval o del siglo XXI) se reconocerá en el rostro del bebé (ya sea niña o niño) evitando así el riesgo de abandono del retoño en su primer año de vida donde es más vulnerable. Que si, que veo muchos documentales pero la naturaleza es la naturaleza y busca sus mecanismos para sobrevivir. Muy solidario… ejem, ejem,… perdón es que tengo tosecilla…

El cuerpo femenino esta programado para tratar siempre de llevar adelante el mayor numero de embarazos a término posibles sean propios o no. El cuerpo masculino no. Ahora lo hombres me argumentaréis sobre que estas diseñados para esparcir vuestra semilla a diestro y siniestro, la poligamia, etc.

Precisamente los hombres están diseñados para esparcir solo “su” semilla y eliminar la del resto. ¿Cómo? Cuestión de diseño. Nada en la naturaleza es casual y todo tiene una forma específica por una razón más específica todavía. El pene masculino (ahora este blog aparecerá en todas las búsquedas porno de Google) tiene esa forma tan característica para poder lanzar su “semilla” lo más “lejos” posible dentro de la vagina y a la vez “barrer” la posible presencia de semillas competidoras, asegurándose así que el posible embarazo sea suyo y de nadie más. Supongo que de ahí viene la primitiva obsesión por el tamaño. El tamaño importa y mucho pero no para lo que ellos creen. Cuanto mas larga y grande sea la “escoba” más lejos plantará la semilla y mejor podrá “barrer” al resto de competidores. El cuerpo masculino esta programado para esparcir exclusivamente su genética y eliminar la competencia… ejem, ejem, … perdón que tos mas mala tengo….

Chicas no es dejéis convencer la solidaridad la llevamos implícita en nuestra naturaleza femenina.


*(Es curioso he escrito miembras de manera inconsciente y me he dado cuenta porque el corrector ortográfico lo ha marcado, es mas me ha chocado en un principio que lo hiciera. Tienen razón en que el lenguaje esta vivo y muta según las necesidades de los que lo usamos. Cuando lo dijo por primera vez de manera oficial la ministra, me pareció una tontería, un fanatismo feminista. Pero me doy cuenta que las palabras nacen de la necesidad de expresar conceptos o sentimientos. Así que ahí se queda.)

Gótico, Barroco o Churrigueresco

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Esta tarde al volver del trabajo ya tenía un correo gracioso sobre el tema del día, antes se tardaba unos días, ahora hay mucho tiempo libre suelto. El tema del día por supuesto la foto de las hijas de zapatero con Obama, el correo ya traía un montón de fotos tuneadas a parte de la original.

Mientras todo el mundo charla y debate, sobre si era ético o no, y si el atuendo era correcto o no (creo que no podíamos tener mejor representación del país: de riguroso luto) me he quedado con una duda que me come la cabeza. Si se dice que los adolescentes de hoy, no saben hacer ni la O con un canuto, damos por su puesto que las palabras enhebrar, puntada y sisa les sonaran a ruso.

A las abuelitas que lo remiendan todo dudo mucho que se lo vayan a pedir… “Anda Yaya, hazle una túnica negra gótica a tu nieta favorita, que tengo una fiesta este finde y quiero dejar tope fliplantes a los colegas e ir mazo elegante”. Las abuelitas le pondrían lacitos rosas alegando que aquello era muy soso y oscuro. (Las palabras “tope flipante” y “mazo elegante” son copiadas textualmente de una revista adolescente actual, y doy fe que esas palabras en mi generación adolescente eras antiguas ya y nadie las usaba, y ahora estos niños van de modernos).

Entonces la pregunta que me carcome es ¿donde las compran? ¿En Zara? Ahh claro en el Berska que es más de adolescentes. ¿Las tendrán de varios colores? Algo estampadito… aunque bueno quizá seria barroco, mejor blanco quiero ir de renacentista.
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Yo, soy corcho.

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Soy corcho.

Hay quien es junco, se dobla pero nunca se rompe.

Hay quien es agua, que puede fluir y puede darte un golpe.

Hay quien es veleta, y va para donde el viento sople.

Yo, soy corcho.


Hay quien es de hierro, y solo el tiempo lo gasta.

Hay quien es de goma, y nunca se rompe.

Hay quien es de cristal, y se le ve hasta el alma.

Yo, soy corcho.


Hay quien es hielo, y nada lo inmuta.

Hay quien es fuego, y arde por dentro.

Hay quien es gps, y siempre sabe la ruta.

Pero yo, soy corcho.


El corcho flota. Lo hundes con el dedo y flota. Le echas tierra por encima se la sacude y flota. Hechas más agua, flota. Quitas el agua, flota. Lo llevas hasta el fondo y sueltas, flota. En agua flota, en aceite flota, en el mar, en el río, en un vaso, flota. Aunque choque con un bloque, siempre flota. A los corchos no nos hunden los problemas, siempre salimos a flote. Y aun encima si nos clavas dos tenedores y un palillo, bailamos encima de la chapa de una botella.

Soy orgulloso corcho.
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La vida es como un videojuego de aventuras gráficas

La vida es como un videojuego de aventuras gráficas, a cámara lenta. Si no has jugado nunca con uno de esos videojuegos, no se si entenderás muy bien de que va el articulo de hoy. Las aventuras gráficas son unos videojuegos que en vez de dar mil vueltas a un circuito de carreras o matar bichos a diestro y siniestro, nos cuentas una historia con principio y fin bien definidos. La historia dependerá totalmente de lo que vayamos haciendo sobre el juego. Según los personajes con los que hables, los objetos que consigas o los rumbos que tomes, la historia acabara más o menos bien.
Pues la vida es lo mismo, solo que a cámara lenta. Para conseguir un objeto como “casa” puede que necesites mas de 30 o 40 “niveles” por pasar. Mas ejemplos, sino vas al sitio adecuado no encuentras al príncipe azul, al caballero marrón o la dama de las nieves; si no acumulas las suficientes vidas, maravedíes o conjuros, lo pasaras mal en el trayecto. Si no haces ciertas cosas simplemente no pasarán. Y ahí esta la gracia de la vida y las aventuras graficas, que no es un guión, todo va según actúes y también el factor llamado suerte. Eso si cuando agotes tus puntos, no hay “insert coin” que valga. La vida no reinicia en el mismo juego.
Hay varios tipos de jugadores. Los rápidos, los que pasan por el juego por encima. Solo cogen las cosas que les vienen a las manos y hablan con quien se les cruzan. Así que están avocados, una y otra vez, a dar marcha atrás, buscar lo necesario y deshacer los entuertos cometidos. Porque no hay nada que mas rabia dé, que darse cuenta delante de la Puerta Crucial del Mundo Mágico, que aunque tengas la Llave Tricolor, necesitas la Pócima Aurímica para que haga de 3 en 1 y abra la puerta atascada. Y hale a cruzar Mordor enterito marcha atrás en busca de la pócima, que ahora te costará el doble de maravedíes de plata por no haber saludado amablemente al jorobado en el Mundo Oscuro. ¿Que estas cosas no pasan en la vida real? Y si hubieras tratado mejor en el colegio a la que llamabais súper gorda, ¿no te hubiera hecho esperar tanto en la cola de urgencias?.
Otro tipo de jugadores serían aquellos que parece que nacieron con el joystick en la mano porque su madre se lo tragó durante el embarazo. Estos bienaventurados, saben siempre donde estar, que decir, coger el objeto oportuno, abrir la puerta adecuada, como por arte de magia o fruto de una sabiduría infinita. Por la pura envidia, repelentes ¿Qué no?. Pon en esta lista al compañero de trabajo que ascendieron sin saber porque, al que se llevó a tu primera novia, el que tuvo la beca en tu lugar.
Ante la ignorancia, muchas veces incluso de las reglas del propio juego, yo me considero del tipo jugador urraca. Vamos que hablo con todo lo que se mueva, viajo todo lo que mis maravedíes de plata me permiten y me interesa todo lo que brilla. Con lo cual me pincho en mogollón de ruecas de la bella durmiente, cargo con trastos que a la larga se demostraran inútiles, pero conozco paisajes mágicos o infernales que no todos han visto. Pero aunque en mi mochila hay varitas mágicas del destino, pócimas de mil colores, espadas láser, escudos de plomo, estrellas de la buena ventura, siempre me acaban faltando las imprescindibles capa de la invisibilidad y llave maestra.

Los problemas son como los granos.

Si tienes un grano que te pica, toda tu mente se centra en el por unos momentos. Lo rascas y listo, no vuelves a pensar en el. Si no te lo puedes rascar en el momento la molestia dura más, como los problemas que no puedes solucionar al momento. Si tienes varios, parece que la mente se dispersa y pican menos. Tu mente esta me pica el codo, no, la rodilla, no, la espalada, no, la mano.

Hay varios tipos de granos, como los de la frente, esos que ven los demás y tú no, o los de las zonas menos accesibles como los de las plantas de los pies. Que nadie los ve pero tú sabes que están ahí haciéndote la vida imposible. Los granos como los problemas, con rascarse o echar el remedio correspondiente se solucionan.

La cosa se complica cuando el grano perdura más de lo normal. Empieza a preocuparnos. Le damos mil vueltas, que será, porqué, y si hago así o hago asá. De esta forma un grano medianamente normal ocupa toda nuestra mente. Te levantas y piensas en el grano, te acuestas y piensas en el grano, comiendo… el grano, saltando…el grano. El grano!, el grano!, el grano!.
El grano se vuelve protagonista de toda tu vida, piensas en el, hablas de el y todo lo que haces se ve coaccionado por su existencia. Y te dices: “pero si es solo es un grano, un insignificante grano, si me faltara una pierna, eso si que sería grave”.

Imaginemos que el grano estuviera por ejemplo en la cintura. Tienes una cita tu pareja, tu posible pareja, tu aventura o lo que sea. Y claro se lo dices: “oye, que tengo un grano imperecedero”. Y él o ella te mira con ternura, te dice que no pasa nada, que no importa. Te mira con dulzura y piensas… “mier…coles, pu…nzante grano!, ya le estoy dando pena”.
Pese a todo la noche fluye. Tu ahí concomiéndote, si me toca, si me pone la mano en la cintura va a notar el grano, qué hago, qué hago, ¿se la bajo directamente mas abajo? Que una cosa es saber de su existencia y otra verlo en todo su esplendor. Y estas tan abstraído pensando en el grano, que tu pareja se mosquea y te suelta: “Cari, ¿estas aquí o en el grano?".

Yo por mi parte, he decido acudir a la ayuda profesional. La primera sesión se resume en esto: “Hola me llamo Incara y ya no puedo con mas disimulo, hace 6 meses que tengo un grano en el…”.