Mis 5 peores citas (entrega 6 de regalo)

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Esta entrega de regalo, una vez mas salió de Internet. Y es la historia de cómo puedes pasar de estar medio orgullosa de tu cita, a jurar jamás confesarla por extrema vergüenza ajena.
Jamás pensé que alguien como este espécimen fuera a saludarme en el ciber mundo hambriento de amor. Yo proclamaba a los cuatro vientos mi vida bohemia, mis hobbies jardineros, y él era un cachas de gimnasio. No cuadraba su imagen metrosexual con la forma de escribir. Por eso quedé, porque el insistía que no se podía juzgar por las apariencias. También porque se había ofrecido a cavar en mi huerta sin camiseta y semejante regalo para el vecindario no se podía desdeñar.

Iba con un poco de reparo, todas mis ideas sobre la belleza interior y ciertos valores, se iban a perder con esta cita. Habíamos quedado en una cafetería debajo del edificio donde vivía un amigo. Me moría de vergüenza de pensar que por un casual me viera con el espécimen metrosexual. “¿Íncara con un cachas de gimnasio, se había echado a perder?” Íncara claro, el cachitas no.

Quedamos y resultó tener una conversación agradable, sobre temas nada superfluos, pero si muy idealistas. Su ideal de mujer y el amor, me parecieron inalcanzables en esta dimensión. Pero si le iba bien, yo no le iba a bajar del guindo. Mucha labia, mucho piropo, pero nada de concretar. Al final cansino. Decía que el no besaba hasta que la otra persona lo deseba profundamente y solo con amor de por medio. Me costaba creérmelo. Se fue y no me quiso dar el móvil, ya nos veríamos. Jamás volvió a conectar conmigo. Pero siempre me quedaba ese gustillo una chica como yo había quedado con un cachas de gimnasio.

A los meses encontré cierto video en Internet. El chico participaba en un concurso televisivo, sobre encontrar pareja, (con semejantes condiciones no me extraña que siguiera y siga buscando). Para conseguir féminas los chicos debían mostrar alguna habilidad. Este había elegido su mayor deshabilidad y única según él, en un claro ejemplo de su soberbia autoestima. Era el video mas visto de la web, por semejante desastre auditivo, yo os aseguro que sé de donde vienen las inundaciones del sur de España. Me dije que jamás volvería a decir que conocía ese tío.

Pero un día en una cena chisposa contando citas chungas. Comenté esta, débil que es una, cuando resulta que una amiga compartía semejante vergüenza ajena por haber acudido a esta misma cita. Estoy segura que el numero de damnificadas es elevado…
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3 comentarios:

Patata Piloto dijo...

Dios, me ha encantado esta serie de citas desastrosas... Qué bueno lo del cachillas. ¿Qué habrá sido de él? jajaja

Incara dijo...

Pues ahora que se me han acabado las citas chungas, a ver de que escribo para mantener el nivel.

REbuscare en el armario a ver hay mas cadaveres jajajaj

Alexander Strauffon dijo...

Por el titulo, este es de tus blogs el que mas me llamo la atencion.

Lo seguiré.