Daños colaterales

Había una vez una mujer cosmopolita, que disfrutaba con su trabajo en la cuidad, conduciendo todo el día para visitar clientes, tomando cafés, se pintaba las uñas, vestía traje sastre y tocaba plantas solo para plantar flores en macetas.
Hasta que un día se descubrió a si misma guadaña en mano cortando hierba, cogiendo lombrices con las manos, podando árboles, en ropa de faena, sembrando una huerta, intentando arrancar una desbrozadora…
De aquí a que vacíe la piscina y eche dentro dos gorrinos… solo faltan dos meses mas de paro.

Que “no” hacer si te quedas en paro

Hoy escribo llevada por el mal humor en grados tan altos como pocas veces ha visto este blog. Tenía idea de empezar la semana con un tema de estos revolucionan al personal sobre hombres y mujeres, pero tendrá que esperar. El encogimiento de estomago que tengo en estos momentos no me lo permite. Aviso el post de hoy es muy largo, si no lo que queréis leer completo lo entenderé. Bastante tiene ya leer las barbaridades que pone este señor, como para añadirle las mías. Pero si estas en paro léelo, más que nada porque no te dejes tomar el pelo. Si estas en paro de verdad, no me refiero a que estés meses en paro cobrando una prestación que da de sobra para vivir, no. Me refiero a esas personas que están en paro buscando trabajo activamente y tienen una prestación que da para pagar el alquiler y nada mas, o directamente no tienen prestación ninguna, ni tampoco ahorros, indemnización por despido o cualquier tipo de financiación similar que les de para vivir unos cuantos meses. Este iluminado da unos consejos en su blog sobre que hacer cuando estas en paro… que bonito es hablar desde el burladero… voy a dar mi visión del asunto, pero con mi propia vivencia real y la de varios amigos que tengo en la misma situación. Estoy en paro desde agosto, no cobro prestación desde noviembre, no tuve indemnización, no tengo ahorros.

Qué hacer si te quedas en paro

Yo he pasado dos veces por la experiencia, y he salido con bien: la primera vez aprobé unas oposiciones y la segunda creé una empresa. Pero he visto de cerca lo terriblemente destructivo que puede ser encontrarse de repente en casa sin nada que hacer así que, por si a alguien le son útiles, aquí van estos consejos:
(Ya empezamos bien… si la primera vez que te quedaste en paro aprobaste unas oposiciones y te volviste a quedar en paro muy gorda la tuviste que liar.)

1. Sal de casa antes de las 9
Todos los días laborables, sin excepción, madruga, aséate, vístete y sal de casa. Aunque lo único que hagas sea comprar el pan, o simplemente dar un paseo, es muy importante mantener tu horario sincronizado con el de las “personas normales”. Si no lo haces, entrarás pronto en una espiral de levantarte tarde, acostarte más tarde, pasar la mañana medio dormido y legañoso y llegar a la tarde sintiendo que se te ha pasado otro día sin hacer nada. Si sales a la calle, además, te verás a tí mismo como una persona “activa” y no como un holgazán, y es importante primero creerlo y después transmitirlo a los demás.
(Salir de casa, y encontrarte en medio de la calle a las 9 donde todos saben donde van y tú no, es muy deprimente. En mi caso particular iba hasta el centro de la cuidad me hartaba de ver escaparates y me sentía muy mal por no poder comprar cosas, por que cuanto mas ves mas quieres. Si quieres dormir duerme, mientras cumplas tus obligaciones. La sensación de dejar a tu cuerpo libre, regirse por sus propios biorritmos es única. Me descubrí a mi misma tras unas semanas de dormir mogollón despertándome sin ayuda a las 8 todos los días. Puede que sea una de las pocas veces en la vida que puedas hacer lo que te pida el cuerpo. Puede que te pases el día entero en casa, pero quizás necesites liberarte del stress, harás esas mil cosas que tenias pendientes para cuando tuvieras tiempo. Es inevitable tener días en los que no te quieras ni levantar de la cama y sentirse inútil porque nadie te llama ni para una entrevista, sobre todo si la situación se alarga, pero todo se supera con actitud positiva)

2. Cuida tu imagen
Lo he dicho en el punto anterior, pero lo remarco: aséate todos los días. Mantén al menos la misma imagen que cuando estabas trabajando: aféitate, maquíllate, péinate… Y no salgas a la calle con un chándal (salvo que vayas a hacer deporte) o con ropa raída. Mantener la propia imagen es requisito imprescindible para mantener la autoestima.
(Esto es ridículo, en mi último trabajo, tenía que ir en traje, ¿voy a ir en traje a buscar el pan?. Anda que el que llevara un ridículo uniforme a ver como hace. Yo opino que te vistas como quieras, precisamente podrás expresar tu forma de ser sin tener que seguir las normas. Quieres ir en chándal, vete, prueba a dejarte la barba que siempre quisiste, déjate melena, no te eches gomina y lleva los pelos de punta, siente cómodo, todas las cosas que te hagan sentir bien, se reflejarán en tu ánimo y actitud.)


3. No veas la tele

La tele es tóxica. Te hace estar quieto, pasivo, y cuando te das cuenta se te ha ido la mañana zapeando entre consejos médicos para jubilados, cocineros vascos y testimonios de marujas. Nunca, bajo ningún concepto, pase lo que pase, enciendas la tele antes de las 6 de la tarde. Si puedes no encenderla en todo el día, mejor. No tener la alternativa de tirarte en el sofá a ver la tele te obligará a dedicar tu tiempo a otras cosas, que sean las que sean serán mejores que no hacer nada.
(En esto estoy de acuerdo, pero la tele es muy tentadora, y sobre todo si te sientes solo en casa. Si no ves ni las noticias te sentirás desconectado del mundo, yo me tire las primeras semanas de paro sin buen tiempo viendo bastante tele, y acabas tan harto que ya ni la enciendes. Mejor que luchar con la constante tentación, es pegarte un buen atracón el principio y después no querrás ni oírla).

4. Habla con gente
Estar solo, dándole vueltas a la mala suerte que tienes y lo injusto que es el mundo contigo no te va a ayudar a salir de tu situación. Al revés, minará tus posibilidades de salir de ella. Por el contrario, tomar un café o comer con antiguos colegas o amigos, puede ser una buena manera de que se acuerden de tí si por casualidad se les presenta la posibilidad de buscar a alguien para un puesto de trabajo. Y si no, al menos tendrás nuevas ideas, y estarás al tanto de lo que se cuece en el mundo laboral. Eso sí, no utilices a tus amigos para llorarles y lamentarte de tu situación. Por muy amigos que sean, acabarán hartos de tí. Ellos, aunque tengan trabajo, también tienen sus problemas, y todo el mundo prefiere hablar con alguien optimista y animado que con un cenizo que todo lo ve negro.
(Si vas con tus amigos, por si te pueden buscar un currillo, ten van a durar los amigos un suspiro. Aprovecha para estar con ellos ahora que tienes mas tiempo, si son buenos amigos sabrán escucharte y animarte cuando haga falta, sino puedes hablar con ellos con quien lo vas a hacer si no. Puede ser un buen momento para conocer gente nueva. Disfrútalo. Eso si ojito con esto, se de una que se emocionó con la historia, casi pasaba de buscar trabajo y todo el día quedaba con colegas y andaba de ligoteo... Lo mas peligroso son los amigos que también están en paro, empiezas a hacer apuestas extrañas, proyectos de jardinería a largo plazo…)

5. Identifica tus fortalezas y oportunidades
Dedica un tiempo a valorar exactamente qué puedes aportar a alguien que esté dispuesto a contratarte. Valora lo más objetivamente que puedas tus conocimientos y experiencia, y piensa en qué tipo de empresas y puestos podrían ser útiles. Una buena idea es contrastarlas una referencia externa, un amigo que pueda ayudarte a separar tus fantasías de la realidad, o tal vez a descubrir cualidades que tú no has valorado.
(¿Ser objetivo contigo mismo? Lo veo complicado, mas bien busca la respuesta mas adecuada a la típica pregunta: “Di dos virtudes tuyas y un defecto”, saldrá en miles de entrevistas).

6. Amplía tu horizonte laboral
Si tu sector está en crisis, tal vez sea el momento de plantearte un cambio en tu carrera. No tiene por qué ser un cambio radical, pero sí tienes que estar dispuesto a hacer cosas que antes no habías hecho. Un ejemplo: si hasta ahora dirigías proyectos de obras, y ya no hay obras que dirigir, tus conocimientos de dirección de proyectos pueden ser útiles en otros campos. Intenta identificar sectores en alza, puestos más demandados, y mira en cuáles podrías encajar con más facilidad.
(¿Dispuesto a hacer cosas que antes no habías hecho? Estate dispuesto a cobrar menos, más bien, a hacer mas horas, trabajos mas penosos, creo que difundir este mensaje no es muy alentador. Si todos vamos al sector al alza, ¿que pasa con el resto? Dile tú a un arquitecto (sector en crisis), que vaya a trabajar a un establecimiento de comida rápida y barata (sector en alza), a ver que te contesta.)

7. Complementa tu formación

Compara lo que sabes con lo que demanda el mercado y apresúrate a rellenar los huecos. Ya que tienes tiempo dedícalo a formarte. Si los cursos que hay en el INEM son muy básicos y no encajan en tu perfil, paga otros de tu bolsillo si es preciso.
(Claro que si hombre, también te pagas una carrera en la universidad privada y un profesor particular de ingles nativo. Cuando estas en el paro se trata de gastar lo menos posible o de sobrevivir con lo que tienes, pagar cursos de formación es un lujo y un despilfarro, todas, repito, todas las empresas tienen créditos gubernamentales para formación de sus trabajadores, ponerte a hacer mil cursos pagados de tu bolsillo y que luego no te salga trabajo, solo hará que incremente tu odio hacia el mundo en general.)

8. Vete un par de meses a Inglaterra o Irlanda
Si no tienes un nivel de inglés aceptable, como para tener una conversación profesional, es el momento de ponerte al día. El nivel de vida ahora no es mucho más caro, y es probable que puedas encontrar un trabajo, aunque sea cutre, para compensar los gastos. Quién sabe, a lo mejor incluso encuentras un trabajo que se ajuste a tus expectativas. No es que saber inglés te abra puertas, es que no saberlo te puede cerrar muchas. Si estás dos o tres meses en un país de habla inglesa aprenderás lo suficiente como para manejarte, incluso aunque no des clases. Examinarte en el British Council para tener un título oficial, a la vuelta, cuesta alrededor de 100 euros, así que no tienes excusa para no hablar inglés de una vez.
(Venga ya, pon ahí vete dos semanas de vacaciones a Inglaterra que seria mas correcto, que la no creíble excusa de ir a aprender ingles. Si vas a la escuela oficial de idiomas te echas 5 años, así que en dos meses, permitiendo que te exploten en trabajos que no aceptarías aquí, aprenderás ingles de supervivencia como mucho y para el viaje… pues haces autostop.)

9. Ponte a buscar trabajo desde el primer día
Aunque tengas muchos meses por delante con el dinero del “paro”, el tiempo vuela, y para cuando te des cuenta estarás angustiado pensando en cómo van cayendo las últimas hojas del calendario que marcan la fecha en que te quedarás sin nada. Empieza desde el principio a buscar trabajo.Y buscar trabajo no es enviar curriculums idénticos sin ton ni son a cualquier empresa que se te ocurra. Eso solo vale para justificarte “es que he enviado más de tropocientos curriculums, y no he conseguido ni una entrevista…”. Ni la vas a conseguir así. Busca en los portales de empleo, actualiza allí tu perfil, adapta y retoca tu curriculum para cada uno de los puestos a los que optas, haz un seguimiento de cada oferta… ten en cuenta que tu trabajo ahora es buscar trabajo, así que deberías dedicarle a ello al menos ocho horas diarias.
(Ahora, todo se moderniza menos algunos cerebros, puedes buscar empleo hasta desde casa, vete donde creas que será efectivo que vayas en persona, pero no gastes inútilmente, papel, sellos, sobres, gasolina, autobús y sobre todo tu tiempo y energía mental. Ir a llamar puerta por puerta a dejar curriculums en los tiempos que corren, no es muy productivo, he visto como tiraban mi currículo a la basura desde el escaparate una vez había salido por la puerta).

10. Usa las redes sociales profesionales
Un gran porcentaje de los trabajos se consigue a base de contactos. No se trata tanto de “enchufe”, como de confianza. LinkedIn o Xing son muy útiles para ampliar tu red de contactos profesionales, y una recomendación de un conocido común puede ser decisiva para que encuentres trabajo.
(Esto entre grandes directivos puede que funcione. “Enchufe” y “recomendación de un conocido” son lo mismo solo que la segunda dicha como más elegantemente. Si eres pescadera, albañil, dependienta, repartidor, y cualquiera de las dignas profesiones reales de la gente real de la calle apúntate a infojobs, por ejemplo.)

11. No prepares oposiciones
Puede parecer contradictorio, viniendo de alguien que aprobó unas oposiciones estando en paro, pero he visto a gente hundirse más en su situación por empeñarse en sacar unas oposiciones. En tiempos de crisis las oposiciones se hacen atractivas para más gente, así que compites con más personas para conseguir un puesto y eso las hace más difíciles. Más importante: el proceso es largo, y es normal que te encuentres que has invertido un año entero para nada. En tu curriculum hay un hueco cada vez más grande así que, como el ludópata que va perdiendo en el casino, empiezas a creer que tu única oportunidad de recuperar lo invertido es seguir apostando. Al final se te acaba la prestación, no has encontrado un trabajo en la empresa privada, no has aprobado, cada vez te enfrentas a los exámenes con más angustia (esto mina tus posibilidades de hacerlos bien), y acabas siendo “opositor” durante años.
(¿Es que no se puede “opositar” y seguir buscando ofertas de empleo? Que manía con decir a la gente lo que puede o no puede hacer. Di que si, que con este mensaje, quitas competencia a tus “conocidos recomendados”. Si tienes paro que te de para vivir y es lo que has querido siempre, es el momento ideal.)

12. Acepta cualquier trabajo
O casi cualquiera. Aunque antes tuvieras un puesto y un sueldo muy superior a los que te ofrecen ahora, es preferible aceptar casi cualquier cosa antes que seguir en paro. Aunque tengas un dinerillo ahorrado de la indemnización, y recibas una prestación todos los meses, eso se acabará antes de lo que piensas, y entonces lamentarás no haber aceptado el trabajo que ahora rechazas. Por otro lado, es mucho más fácil conseguir un nuevo trabajo teniendo ya uno que desde el paro. Y si en tu curriculum no queda bien haber pasado a un puesto inferior, peor queda tener un hueco de meses. Al fin y al cabo, si alguien te pregunta por qué aceptaste ese trabajo, siempre puedes decir algo en la línea de “soy una persona muy trabajadora y para mí es importante ser útil y tal… además suponía una oportunidad para conocer ese sector / ampliar mi experiencia / desarrollar nuevas habilidades…”
(Con estas cosas es con lo que aparecen los contratos basura, los sueldos infrahumanos, los horarios infinitos. No, no, no y mil veces no, no aceptes y aquí si que me pongo seria, con esto solo ayudamos a que los empresarios abusen de los trabajadores con total libertad, una cosa es aceptar puestos de trabajo inferior a tu rango anterior y otra muy diferente dejarse explotar. Se lo que digo por coger lo primero que me salió, me vi a final de mes pidiendo dinero a mis padres para poner gasolina al coche para ir a visitar a clientes de mi empresa, porque el sueldo no daba para pagar trasporte, teléfonos e Internet que utilizaba para trabajar.)

13. Haz “chapuzas”
Tradicionalmente, la salida para muchos parados mientras encontraban otro puesto “fijo” ha sido “echar una mano al cuñado” que le pagaba unos eurillos. Esto no está limitado a fontaneros o electricistas, sino que puede hacerlo casi cualquiera: consultorías, traducciones, pequeños proyectos, clases… Además de recibir un dinero extra, te mantiene activo y te permite conocer gente que puede ser el origen de un puesto de trabajo. La legalidad de una cosa así, es cosa de cada uno. Pero si es preciso, por la envergadura del proyecto, puedes suspender durante unas semanas la cobertura por desempleo sin perderla.
(Todo español lleva dentro un chapucillas casero, creo que deberíamos remitir este consejo a un foro de albañiles, fontaneros, etc. a ver que opinaban. Este señor que escribe el blog creo que tiene una empresa de marketing, por lo que escribe en el. Seguro que le hace mucha ilusión saber que para varias empresas de las trabajé, hice el logotipo corporativo y labores publicitarias, para ahorrar a la empresa el contratar a otra los servicios, siendo yo simplemente la secretaria. Las chapucillas siempre te vendrán bien para rellenar los huecos del currículo que no llenaste por no aceptar trabajos basura)

14. Piensa en el autoempleo
Si ves que haciendo esas “chapuzas” te va bien, piensa que la mejor manera de no quedarte nunca en el paro es no depender de que otro te dé trabajo. Según tus habilidades, como freelance puedes ganar mucho más trabajando menos que antes. Y sin que una crisis te deje con una mano delante y otra detrás. O incluso, si te ves con fuerzas, puedes arriesgar y crear una empresa.
(Para esto hace falta tener cierta solvencia, que suele ser de lo que carecen los parados, hasta que un negocio prospere hace falta cierto tiempo y respaldo económico, se trata de salir adelante no de crearte mas deudas. Aunque tal como van las cosas, y que los pocos puestos de trabajo que se ofrecen ahora pasan por hacerte autónomo, quizás sea la solución.)

15. Escribe un blog
Ahora que tienes tiempo, dedica al menos una hora al día a escribir un blog relacionado con tu sector de actividad. Es una apuesta a largo plazo, porque los primeros meses apenas te leerá nadie, pero puede ser decisivo para construir tu marca personal y que otros te vean como un experto en tu campo. No es preciso que escribas con la precisión de Borges o la contundencia de Cela. Basta con que se te entienda, y que demuestres que sabes de lo que hablas. Si le pasas un corrector ortográfico, mejor. Mézclate en la conversación con otros bloggers, comenta en sus blogs, opina, discute, y poco a poco empezarás a ser conocido, y serás la figura de referencia para muchos que busquen a alguien con tu perfil. Al fin y al cabo, yo sé a quién llamaría si necesitara un experto en gestión de proyectos, en procesos o en redes sociales.
(Si yo fuera empresaria y tuviera que contratar a alguien, dudo mucho que lo eligiera por un blog, en la blogosfera se miente mas que respira y sobre todo porque me revientan los enteradillos… Bueno ahí queda el enlace de este iluminado, por si queréis seguir alguno mas de sus consejillos: Desencadenados )

La vida es como un videojuego de aventuras gráficas

La vida es como un videojuego de aventuras gráficas, a cámara lenta. Si no has jugado nunca con uno de esos videojuegos, no se si entenderás muy bien de que va el articulo de hoy. Las aventuras gráficas son unos videojuegos que en vez de dar mil vueltas a un circuito de carreras o matar bichos a diestro y siniestro, nos cuentas una historia con principio y fin bien definidos. La historia dependerá totalmente de lo que vayamos haciendo sobre el juego. Según los personajes con los que hables, los objetos que consigas o los rumbos que tomes, la historia acabara más o menos bien.
Pues la vida es lo mismo, solo que a cámara lenta. Para conseguir un objeto como “casa” puede que necesites mas de 30 o 40 “niveles” por pasar. Mas ejemplos, sino vas al sitio adecuado no encuentras al príncipe azul, al caballero marrón o la dama de las nieves; si no acumulas las suficientes vidas, maravedíes o conjuros, lo pasaras mal en el trayecto. Si no haces ciertas cosas simplemente no pasarán. Y ahí esta la gracia de la vida y las aventuras graficas, que no es un guión, todo va según actúes y también el factor llamado suerte. Eso si cuando agotes tus puntos, no hay “insert coin” que valga. La vida no reinicia en el mismo juego.
Hay varios tipos de jugadores. Los rápidos, los que pasan por el juego por encima. Solo cogen las cosas que les vienen a las manos y hablan con quien se les cruzan. Así que están avocados, una y otra vez, a dar marcha atrás, buscar lo necesario y deshacer los entuertos cometidos. Porque no hay nada que mas rabia dé, que darse cuenta delante de la Puerta Crucial del Mundo Mágico, que aunque tengas la Llave Tricolor, necesitas la Pócima Aurímica para que haga de 3 en 1 y abra la puerta atascada. Y hale a cruzar Mordor enterito marcha atrás en busca de la pócima, que ahora te costará el doble de maravedíes de plata por no haber saludado amablemente al jorobado en el Mundo Oscuro. ¿Que estas cosas no pasan en la vida real? Y si hubieras tratado mejor en el colegio a la que llamabais súper gorda, ¿no te hubiera hecho esperar tanto en la cola de urgencias?.
Otro tipo de jugadores serían aquellos que parece que nacieron con el joystick en la mano porque su madre se lo tragó durante el embarazo. Estos bienaventurados, saben siempre donde estar, que decir, coger el objeto oportuno, abrir la puerta adecuada, como por arte de magia o fruto de una sabiduría infinita. Por la pura envidia, repelentes ¿Qué no?. Pon en esta lista al compañero de trabajo que ascendieron sin saber porque, al que se llevó a tu primera novia, el que tuvo la beca en tu lugar.
Ante la ignorancia, muchas veces incluso de las reglas del propio juego, yo me considero del tipo jugador urraca. Vamos que hablo con todo lo que se mueva, viajo todo lo que mis maravedíes de plata me permiten y me interesa todo lo que brilla. Con lo cual me pincho en mogollón de ruecas de la bella durmiente, cargo con trastos que a la larga se demostraran inútiles, pero conozco paisajes mágicos o infernales que no todos han visto. Pero aunque en mi mochila hay varitas mágicas del destino, pócimas de mil colores, espadas láser, escudos de plomo, estrellas de la buena ventura, siempre me acaban faltando las imprescindibles capa de la invisibilidad y llave maestra.

Cómo el día que me llamaste idiota, tú dices que me salvaste la vida.

Voy proponeros un ejercicio. Tomad un recuerdo de algo que vivisteis hace algún tiempo, con alguna persona conocida. Algo de pequeño que pasó con tus padres, alguna travesura con amigos, etc.… Pídele a la otra persona que te lo cuente con pelos y señales. ¿Cuánto se parece a tu versión de los hechos? No se vosotros pero yo recuerdo cosas de niña, que mis padres aseguran que nunca pasaron.
Como ejemplo os voy a contar una cosa que le pasó a una amiga, porque estas cosas siempre pasan a las amigas.
Estaban de vacaciones y tenían que hacer las camas para dormir. El espécimen masculino con quien compartía cuarto mi amiga, jugueteaba con algo que había por la habitación. Como hacía mucho frío estaban abrigados hasta las cejas y tenían un calefactor eléctrico encendido. Ella tiró una manta al suelo por unos segundos para estirar bien las sábanas. Una parte de la manta cubría parcialmente el calefactor. Cuando el espécimen masculino dejo de jugar de ipsofacto y me gritó, digo a… mi amiga: ¡IDIOTAAAAAAA!. Abalanzándose como un poseso sobre las mantas apartando a empujones todo lo que encontró a su paso, o sea yo, perdón… mi amiga. Pero no gritó un idiota cualquiera como “hay que idiota eres”, no. Era una idiota contundente, frío y áspero, fuerte y demoledor, como una bofetada a mano abierta. Con lo que mi amiga se quedó helada, de piedra, blanca y sin saber como reaccionar, ante semejante exageración.
Sin embargo si le preguntas a al amigo de mi amiga, te contará la siguiente historia. Que estaban los dos haciendo las camas, semidesnudos (¿?), cuando ella en un acto homicida puso la manta encima del calefactor ahogándolo por completo. Entonces en acto heroico él, tras llamarle la atención delicadamente con un simple Idiota, aparto la manta ya prácticamente en llamas y según el me salvo la vida… digo a mi amiga.

Vota en Blanco

Una España desmoralizada por una crisis que, ante la impotente ineptitud del gobierno y la oposición, fabrica cada día más desempleo, pobreza y desesperación, impone un criterio amargo y decepcionante para los demócratas españoles: ninguno de los principales partidos políticos se merecen el respeto y el voto de los ciudadanos libres y honrados de España.

Ellos obtienen dinero público para sus partidos, sueldos pagados por los ciudadanos, coches oficiales y participación, como cuota, en instituciones y empresas públicas o dominadas por el poder político. Y nos dan cada día nuevos casos de corrupción (como el caso del PP en Galicia, donde ha tenido que dimitir el cabeza de lista por Orense, Luis Carrera Pásaro) que también implican a políticos del PSOE (como la construcción de urbanizaciones ilegales para sus miembros… ) A esto hay que añadir espionajes, malversación, fraudes, comisiones…

Son actos que demuestran una falta absoluta de responsabilidad y de ética y que demuestran que, a día de hoy, ningún partido merece ni el respeto ni el voto de los demócratas españoles.

La gran pregunta es cómo ejercer esa "venganza democrática" contra los partidos que nos han inundado de ineficacia y corrupción, contra los que se suben los sueldos clandestinamente y compran coches de lujo en tiempos de crisis, contra los que acumulan privilegios sin parar, se embolsan comisiones, saquean el erario público y arruinan la nación hasta poner en peligro nuestras pensiones futuras.

En el plano inmediato, la gran cuestión a resolver es qué hacer cuando se abran las urnas en marzo y junio y cómo debe votar un demócrata en un país de mangantes e ineptos.

La abstención activa es una gran tentación, pero debe ser rechazada. No acudir a las urnas es renunciar al derecho del voto, una conquista histórica ganada por los ciudadanos con el precio de su sangre y, lo que es más importante, renunciar al único poder que nos queda en esta democracia degradada.

Desechada la abstención, por ser poco cívica, porque renuncia al único poder que nos resta y porque coloca al ciudadano en el mismo lugar de los que se abstienen por desidia o desinterés, o porque prefieren irse a la playa o al campo en la jornada electoral, queda una opción digna.

Es votar en blanco.

Nos hemos olvidado del voto en blanco.

El voto en blanco expresa la protesta ciudadana en las urnas. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos.

¿Qué pasaría si en las siguientes elecciones hubiese un porcentaje importante de votos en blanco? Qué dirían los principales dirigentes al conocer los resultados y saber que hay un montón de gente que hemos decidido y nos hemos preocupado de ir a votar y que lo hemos hecho en blanco demostrando así que no estamos dispuestos a renunciar a la participación y al voto, pero despreciando y rechazando las opciones que nos ofrece una casta política minada por la corrupción y la ineficiencia.

Sería un mensaje claro a todos los políticos actuales que les mostraría que los ciudadanos estamos hartos y que vamos por otro lado.

El Voto en Blanco es descrito por los grandes pensadores políticos como "una bofetada del ciudadano al poder", una manera civilizada y democrática de decir ¡¡"Basta ya"!! a aquellos que están arruinando al país y que no merecen nuestro respeto por su comportamiento insolidario, ineficiente, corrupto, arrogante y antidemocrático.

Votar en blanco es una digna y encomiable manera de ser rebeldes frente al abuso y la indecencia. Testimonio palpable del rechazo ciudadano al mal gobierno, a la corrupción, a la ineficacia, al abuso del poder y a privilegios injustificados.

Las cosas pueden cambiar. Hay que hacerles saber a los políticos que no somos tontos y que no estamos dispuestos a tolerar sus abusos.

Es el momento.



¡¡BASTA YA!!



¡¡VOTA EN BLANCO!!

El agua que nunca beberás

El agua que nunca beberás, te caerá por encima desde la ducha.

Te salpicará desde el charco al pasar el autobús.

Será…el rocío frío encima de la hierba donde te tumbaste.

… la ola que te tiró cuando hacías equilibrios por mantenerte en pié en una roca.

… el agua hasta el tobillo en el agujero de la acera al doblar la esquina.

… la lluvia vertical los días que no llevas paraguas y la horizontal los días que lo lleves.

… todas las lágrimas que llores y el agua helada que te lave la cara cada mañana.

… la gotera que surgió encima de tu cabeza en la cocina.

… el agua evaporada de la maceta de tu planta favorita.

… la que derramaste encima de los papeles importantes.

Todo esto porque hoy supe que me hubiera gustado de algún modo ser como mi padre.

Los problemas son como los granos.

Si tienes un grano que te pica, toda tu mente se centra en el por unos momentos. Lo rascas y listo, no vuelves a pensar en el. Si no te lo puedes rascar en el momento la molestia dura más, como los problemas que no puedes solucionar al momento. Si tienes varios, parece que la mente se dispersa y pican menos. Tu mente esta me pica el codo, no, la rodilla, no, la espalada, no, la mano.

Hay varios tipos de granos, como los de la frente, esos que ven los demás y tú no, o los de las zonas menos accesibles como los de las plantas de los pies. Que nadie los ve pero tú sabes que están ahí haciéndote la vida imposible. Los granos como los problemas, con rascarse o echar el remedio correspondiente se solucionan.

La cosa se complica cuando el grano perdura más de lo normal. Empieza a preocuparnos. Le damos mil vueltas, que será, porqué, y si hago así o hago asá. De esta forma un grano medianamente normal ocupa toda nuestra mente. Te levantas y piensas en el grano, te acuestas y piensas en el grano, comiendo… el grano, saltando…el grano. El grano!, el grano!, el grano!.
El grano se vuelve protagonista de toda tu vida, piensas en el, hablas de el y todo lo que haces se ve coaccionado por su existencia. Y te dices: “pero si es solo es un grano, un insignificante grano, si me faltara una pierna, eso si que sería grave”.

Imaginemos que el grano estuviera por ejemplo en la cintura. Tienes una cita tu pareja, tu posible pareja, tu aventura o lo que sea. Y claro se lo dices: “oye, que tengo un grano imperecedero”. Y él o ella te mira con ternura, te dice que no pasa nada, que no importa. Te mira con dulzura y piensas… “mier…coles, pu…nzante grano!, ya le estoy dando pena”.
Pese a todo la noche fluye. Tu ahí concomiéndote, si me toca, si me pone la mano en la cintura va a notar el grano, qué hago, qué hago, ¿se la bajo directamente mas abajo? Que una cosa es saber de su existencia y otra verlo en todo su esplendor. Y estas tan abstraído pensando en el grano, que tu pareja se mosquea y te suelta: “Cari, ¿estas aquí o en el grano?".

Yo por mi parte, he decido acudir a la ayuda profesional. La primera sesión se resume en esto: “Hola me llamo Incara y ya no puedo con mas disimulo, hace 6 meses que tengo un grano en el…”.