Como pedir dinero

No vayas a suplicar al banco, a tu jefe, a tus padres. No llores, ten imaginación. Mira la cosa funciona así:

Pepito Pérez se levanta una mañana imaginativo, creativo y reconciliado con el mundo. Lleva una semana en África de vacaciones. Le ha gustado tanto el viaje, que la idea de volver a casa le crea ansiedad. Ya en el avión observa como su cuñado, que también viaja, se rasca las picaduras de mosquitos igual que los gorilas que han visto en la reserva. Una mosca distrae su atención, piensa si será una mosca africana o una europea que vino dentro del avión de ida. Piensa en la cantidad de moscas que había en el país africano, tantas que ni los niños negros se las apartaban ya de la cara. Piensa, piensa, piensa… Le distrae la imagen gorilesca de su cuñado.... Moscas… gorilas… moscas… gorilas… moscas… Le viene a la cabeza el vago recuerdo que ha oído que la mosca española es un afrodisíaco eficaz. Con la de moscas que hay en África, si fueran de iguales propiedades, podrían forrarse. Se lo comenta a su cuñado que ha dejado de rascarse. El cual responde soporíferamente: es cuestión de hacer una investigación de las diferencias. “Investigar las diferencias”, se repite Pepito a lo largo del viaje.

Ya en España, sigue dándole vueltas al asunto. Podría investigar las diferencias de las moscas españolas y africanas, y así permanecer largas temporadas en el hermoso continente. Tras una noche en vela, una carpeta elegante bajo el brazo, reza el siguiente titular: “Investigación sobre las diferencias antropomórficas de los dípteros ibéricos y los africanos, para su aplicación cosmeto-farmacológica”. Cuanto mas cueste de leer, mas elegante parece, piensa. Ira a ver a Miguelito, colega del instituto, que trabaja en un ministerio. Entro por enchufe ( y por narices) al dejar embarazada a la hija de algún pez gordo, hace unos cuantos años ya. Este Miguelito es un crack y un bala perdida, pero un crack si señor.
Miguelito como compañero leal, le dice que hará lo que pueda. Al llegar al despacho lo dejará en el montón de papeles del becario.

Justo encima del informe de nuestro Pepito cae un cuaderno de dos dedos de gordo, que acaba de entregar un tipo extraño, muy pensativo y preocupado. Un don nadie, claro, esos, todos me los pasan a mi, piensa el becario. El tipo en cuestión estaba preocupado por si había incluido en el informe todo lo necesario para tocar la fibra sensible de quien decidiera la subvención. Desde que había vuelto de África no dormía por las noches pensando en aquellos pobres niños desnutridos y cubiertos de moscas. Le pareció que donde el becario apoyaba su solicitud con desinterés había otro informe con un titulo sobre moscas. Le trajo el recuerdo de los dos señores que venían en los asientos de delante en el avión, que hablaban sobre moscas, uno de ellos parecía un gorila rascándose. Ojalá entendieran en el ministerio que era necesario ayudar urgentemente, pensó. Al final de la mañana la pila de los informes, tenia proporciones peligrosas para su estabilidad.


A la tarde el becario, decidió hacer sitio en su mesa, por lo menos, tener espacio para seguir tragando mas marrones. Hacía dos montones, “folios para reciclar” y “solicitudes que nunca llegarán a término”. Cuando topó de nuevo con el informe de nuestro Pepito Pérez. Le hizo gracia, era directamente obsceno el pedir para algo como eso. Pensó en su jefe inmediato, seguro que si le mandaba este informe ni sabría de que iba. Decidió probar, si le echaban, en el próximo trabajo por lo menos cobraría. El jefe inmediato, se rió mucho cuando vio el informe en la mesa. Que cachondo es este becario, a ver si nos dura mucho, pensó. Y se llevó el informe cuando bajó a tomar las cañas para enseñarlo a los colegas. Se rieron mucho también, nadie recordaba algo tan absurdo en mucho tiempo, uno lo quería, para ponerlo en el blog, pero el de mayor rango presente, dijo que lo llevaría al ministro, para echar unas risas, que también tenia derecho.

Tras unos días rodando el informe de Pepito y sus moscas, acabó en la mesa del ministro, que como siempre iba con prisa. Alguien le preguntó, si había revisado los informes seleccionados para las subvenciones. “No he tenido tiempo, como siempre confío en vosotros, dile al becario que los coja todos y haga los cheques, que vamos bien de presupuesto”.

A ultima hora de la mañana el becario estaba de muy mal humor, había solucionado varios problemas ajenos, como siempre, con inciertas consecuencias. Aun por encima le colgaban otro mas que le obligaría a quedarse casi sin comer. Cogió las carpetas de mala gama y empezó a sellarlos, flop, flop, flop, flop, ¡anda! el informe del friki de las moscas…mira que hay capullos con suerte… flop, flop, flop, flop…


Ah ¿que no os lo creéis?. Pues yo es la única explicación que le encuentro a cosas como: el informe de las perdices del gobierno Montilla, la subvención para personas sin recursos de De Juana, la cúpula artística de la sede de la ONU… ¿sigo?

2 comentarios:

David dijo...

Por favor, sigue.

Andres dijo...

la verdad, me parece un buen cuento, y tiene una influencia politica inmensa que puede ser suprimida o no, dependiendo de la clase de lector.
en cualquier caso, valdria la pena continuar la historia (mi hermano menor tambien se reia)